Las Maravillas de La Ley de Dios

honra a tu padre y a tu madre

Cada ley de Dios es un tesoro en si misma. Dependiendo de lo que hagamos con una sola, (obedecerla o desobedecerla) nuestra vida sera transformada para bien o para mal. Hay un mundo de sabiduría y de bien en cada una; tal vez por eso el salmista decía a Dios: “¡¡Oh, cuanto amo yo tu ley, todo el dia es ella mi meditación!!”

Toma por ejemplo, el mandamiento: “Honra a tu padre y a tu madre.”

Hay una indiscutible conexión entre honrar a nuestros padres y honrar a Dios. Yo les explico a mis hijos: “Si me honras a mi, honraras también a Dios, porque El te ha pedido que me honres. Si lo honras a El, me honraras automáticamente a mi, por que no harás nada que me avergüence.”

En el pasado ser padres de una madre soltera era tremenda vergüenza. Si los padres la descubrían embarazada la corrían o la obligaban a abortar, para no perder su buen nombre. La vida de ella apuntaba, para bien o para mal, a la vida de ellos—les era de vergüenza o de honra. Hoy no es tan diferente: nos enorgullece tener hijos honestos y trabajadores, pero como nos avergüenza si no lo son! Si nuestros hijos son ladrones, borrachos o flojos somos los padres, quienes somos juzgados por sus acciones.

Esta maravillosa ley de Dios acerca de la interrelacion padres e hijos, nos enlaza a todos en una cadena interminable, haciéndonos  responsables a unos de la honra de los otros. Cuantas veces no hemos oído decir a un joven: “Lo que yo haga con mi vida es mi asunto.” Esta ley demuestra que eso no es verdad. Las acciones de los hijos pueden destruir o construir las vidas de sus padres. Aseguremonos de considerarlo nosotros y hacerselo saber a nuestros hijos!

“Honra a tu padre y a tu madre” implica que todos deberíamos buscar el bienestar de nuestros padres, ya sea que vivan cerca o lejos y deberíamos pensarlo dos veces antes de hacer algo que pueda lastimarlos, avergonzarlos o deshonrarlos. Vivir una vida integra es la mejor manera de comenzar a honrarlos y sin siquiera proponernoslo, como en un efecto domino, terminaremos por honrar tambien a nuestro Padre y Dios…

“Mas la misericordia de Jehova es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos; sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.”

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