¿Deberíamos Diezmar?

grateful

“Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella. Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero. E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.”

Si alguna vez has visto el diezmo como una carga impuesta por Dios, déjame corregir tu vision espiritual: aunque se convirtió mas tarde en una ordenanza, el diezmo no comenzó como tal   —el diezmo comenzó como una promesa hecha a Dios anticipando sus bendiciones.  

Jacob le dijo a Dios: “Si me sostienes como has dicho, si me das comida, vestido y nunca me abandonas; si me haces volver a mi familia en paz, entonces serás mi Dios. Y si esto haces… eres mas que un protector, mas que un amigoserás mi socio. Si me das de lo tuyo, yo quiero darte también de lo mío; no es gran cosa, pero te prometo la décima parte de lo que Tu me des.”

¿Suena como un mandamiento dificil y obligatorio? ¿Parece una imposición desconsiderada de parte de Dios?  ¿No es mas bien una forma de adoración? ¿No es asociarnos de por vida con El?

El diezmo es un privilegio, una pequeña forma de agradecimiento, la cual siempre sera insuficiente considerando todo lo que recibimos de Dios. Al diezmar decimos a Dios: “Confío totalmente en ti.” Cuando es bien administrado, el diezmo sostiene al pastor y a su familia dignamente, cubriendo todas sus necesidades. Sostiene misioneros apoyados por la iglesia y rescata a los perdidos por medio de literatura cristiana.

El diezmo es una ordenanza que nos llena de alegría y nos hace amar mas a Dios, porque nos recuerda que antes de darle a El, todo lo hemos recibido de Su mano…

Estas diezmando?

“!!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, SIN DEJAR de hacer aquello.”  —Jesus

“¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.”

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